top of page

Muchas veces pensamos que vivir en abundancia es vivir nadando en dinero.

  • jucufigueroa
  • 17 sept 2020
  • 2 Min. de lectura

Muchas veces pensamos que vivir en abundancia es vivir nadando en dinero, no valoramos que tenemos más de una camisa para mudarnos de ropa, que tenemos más de un par de zapatos para combinar nuestras tenidas, o más de un par de calcetines para cambiarlos todos los días. Un pastor misionero en su prédica decía: ”Cuantas camisas tiene usted?, tiene una doblada en su cómoda para cambiarse?, entonces usted está viviendo en abundancia. Se mojaron sus zapatos pero tiene otros para cambiarse y secar los mojados?, entonces usted está viviendo en abundancia”.

Vivimos desagradecidamente, y siempre estamos pidiendo o anhelando más. Vamos de compras y adquirimos esa hermosa prenda que nos gustaba, pero vimos otras que también lucían hermosas, y pensamos, ¡El próximo mes vengo, y me la compro!. Entonces damos paso a una desenfrenada fiebre por consumir lo que el mundo nos ofrece, pero no ponemos la mínima atención en los regalos que día a día pone Dios a nuestra Disposición y de manera sobreabundante.

Un hombre inconformista, diría: “Puedo respirar, pero el aire está contaminado”, “puedo beber, pero el agua también está contaminada”, “hay plantas y árboles, pero a ellos también ha llegado la contaminación”. A ese inconformista yo le digo: “Sí, están contaminados los mares, los peces, los ríos, los animales, todo está contaminado pero lo hemos contaminado nosotros”. Dios nos entregó un planeta limpio y bueno para que nos desarrolláramos y creciéramos y nos multiplicásemos sanamente, pero nuestra codicia y ambición sin medida nos ha llevado hasta este punto, y pretendemos culpar a Dios? Si bien el planeta tierra, donde Dios nos ha plantado, es un don suyo, no es este el don del cual estamos hablando.

El don perfecto, es puro y sin mancha, no existe contaminación que le alcance, nada puede alterar su naturaleza, pero Él sí puede cambiarlo todo, trastornarlo todo, conmover todo, hasta lo inconmovible.

No permitamos que el mundo nos contamine a nosotros con todo aquello que parece bueno pero no lo es.

Seamos nosotros quienes afectemos el mundo con el amor verdadero que nos enseñó Jesús, amando a nuestro prójimo y aún a nuestro enemigo.


 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post
bottom of page